Tu duelo no está en el manual
Los criterios actuales de duelo prolongado se refieren a la muerte de personas. La investigación sobre la pérdida de un animal de compañía plantea preguntas sobre ese alcance.
En corto
- Que otros no reconozcan tu pérdida no la hace más pequeña. La hace más solitaria, que es una cosa distinta.
- En la muestra estudiada se encontraron síntomas comparables; eso no convierte cada experiencia de duelo en idéntica.
- Si pasados varios meses el dolor no cede y el día a día se te hace imposible, eso merece acompañamiento profesional. No porque sea demasiado, sino porque existe ayuda.
«Se pueden reunir todos los síntomas del duelo prolongado y quedar fuera del diagnóstico por una sola razón: quien murió no era de nuestra especie.»
Es probable que alguien ya te lo haya dicho. Que era un animalito. Que con el tiempo se pasa. Que se te nota mucho para lo que fue. Y es probable que, aunque no le hayas contestado nada, una parte tuya se haya quedado con la duda de si tendrán razón.
La investigación puede ayudar a reconocer este dolor. Ningún porcentaje decide cuánto tenías derecho a quererlo.
El trastorno de duelo prolongado es una categoría clínica con varios criterios. Los plazos diagnósticos no son una fecha límite para tu duelo, y no hace falta cumplirlos para buscar ayuda.
En enero de 2026, Philip Hyland publicó un estudio con 975 adultos del Reino Unido. Entre quienes señalaron la muerte de su animal como su pérdida más angustiante, el 7,5 % presentó síntomas compatibles con los requisitos estudiados de duelo prolongado.
En esa muestra, las cifras fueron próximas a las registradas por la muerte de un amigo cercano (7,8 %), otro familiar (8,3 %), un hermano o hermana (8,9 %) o la pareja (9,1 %). Son porcentajes de una muestra, no una clasificación del valor de cada vínculo.
Duelo prolongado, según quién murió
Reino Unido, 2026 · 975 adultos · síntomas autorreportados, según la pérdida más angustiante
- Hijo o hija21,3%
- Padre o madre11,2%
- Pareja9,1%
- Hermano o hermana8,9%
- Otro familiar8,3%
- Amigo cercano7,8%
- Animal de compañía7,5%(la cifra de la que habla el texto)
Hay un dato más incómodo todavía. Entre las personas que habían perdido tanto a un animal como a un ser humano, el 21 % eligió la muerte del animal como la más angustiante de su vida. Una de cada cinco.
El análisis encontró que el instrumento permitió comparar los síntomas entre los grupos estudiados. Eso no significa que todas las personas vivan pérdidas idénticas, ni demuestra que todos los tratamientos tengan el mismo efecto.
Los criterios diagnósticos actuales se refieren a la muerte de una persona. El autor cuestiona esa restricción y pide reconocer el sufrimiento tras la pérdida de animales de compañía; esa discusión no sustituye una evaluación clínica.
Conviene decir también lo que el estudio no prueba. Fue una muestra en línea del Reino Unido, con respuestas autorreportadas y sin confirmación clínica, y sus propios autores advierten que la validez del instrumento no está establecida entre culturas para este tipo de pérdida. No es un ensayo clínico y no debe citarse como si lo fuera.
Tu pérdida merece ser escuchada. No necesitas un diagnóstico ni un estudio para pedir compañía o apoyo profesional.
Nada de esto es un diagnóstico tuyo, ni pretende serlo. Un artículo no puede decirte qué te está pasando; para eso está una consulta. Lo que sí puede hacer es quitarte una pregunta de encima.
Que un manual no incluya algo no significa que no exista. Significa que todavía no lo incluyó. Tu duelo no está en el manual, y lo que está incompleto es el manual. No tú.